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Ángeles

Las Visiones de Ángeles de Emanuel Swendenborg

Una de las concepciones más extensas e insólitas acerca de la existencia de los ángeles la ofrece Emanuel Swedenborg (1688-1772), científico, místico, visionario y teólogo sueco.

Estudió en Inglaterra, Francia, los Países Bajos y Alemania, y fue alumno de Isaac Newton y Edmond Hailey, entre otros. Durante treinta años trabajó como científico, gozó de renombre y escribió alrededor de ciento cincuenta publicaciones de temas relacionados con las matemáticas, la mineralogía, la química, la astronomía, la anatomía y la psicología.

Así pues, Swedenborg era ya un erudito universal cuando a los 56 años decidió empezar a analizar sus sueños. Según sus propias afirmaciones, pronto tuvo visiones que le asignaron una clara misión: tenía que explicar el sentido de las sagradas escrituras y describir para sus congéneres a los seres del cielo y del infierno.

Conversaciones con ángeles y difuntos
Posteriormente, Swedenborg aprendió a hablar con los ángeles, los espíritus y también con los difuntos, y, según su testimonio, vivió simultáneamente en la tierra y en el cielo. Para demostrar que poseía facultades proféticas, el 19 de julio de 1759 Swedenborg describió muy detalladamente el incendio de Estocolmo, su ciudad natal, desde Gotemburgo, ciudad en la que residía por entonces y que está a unos 400 kilómetros de la capital.

En sus escritos, redactados sin excepción alguna en latín, se encuentran descripciones muy precisas sobre los ángeles y los demonios. El libro que aborda este tema con mayor profundidad es el titulado Cielo e infierno.

La obra de Swedenborg constituyó el fundamento de la Nueva Iglesia, conocida también como Iglesia de la Nueva Jerusalén. La primera comunidad de los llamados «Swedenborgianos» se fundó en 1788 en Great Eastcheap, localidad próxima a Londres.

La visión del mundo de Swedenborg está basada en el alma, que de acuerdo con su interpretación constituye la verdadera persona. Para él, el cuerpo no es más que un órgano que permite al ser humano existir en el mundo material.

La muerte es sólo el paso de la persona propiamente dicha (el alma) de un mundo al siguiente, lo que Swedenborg califica como «resurrección». De este modo, el hombre ingresa en el llamado mundo espiritual y allí los espíritus le ayudan amablemente a acostumbrase a su nueva existencia.

Toda persona tiene libertad para elegir y adherirse a las entidades del cielo o a las del infierno. Con todo, la decisión con respecto a dónde pertenece la toma ya en la tierra en función del tipo de conducta que sigue.

¿Ángel o demonio?
Quien se decide por el bien se transforma en un ángel, mientras que la elección de las tinieblas implica la existencia como demonio. Estos últimos se atormentan unos a otros hasta la eternidad. No hay ningún ángel ni ningún demonio que haya sido creado como tal; todos han sido previamente mortales.

La visión del cielo de Emanuel Swedenborg se caracteriza por su especial dinámica y su hincapié en la individualidad de cada ángel. Según él, el mundo celestial fluye de manera permanente, se halla en continuo cambio, y la razón de ello es la evolución de los ángeles, que trabajan constantemente para alcanzar su perfección.

Con los ojos del espíritu
De acuerdo con Swedenborg, los ángeles tienen una apariencia completamente humana. Pueden ver y oír, hablan entre ellos, escriben textos … Lo que los diferencia de los seres humanos es que «no están revestidos de un cuerpo material».

Se trata de seres luminosos que han cobrado una forma concreta; pese a ello, irradian una luz más clara que la del día.
Swedenborg afirma que los ángeles no se pueden ver con los ojos humanos, sólo con los ojos del espíritu, pues el cuerpo material se encuentra en el mundo natural. El espíritu de Swedenborg, en cambio, parece que también viajó al mundo espiritual.

Según su propio testimonio, gracias a estos viajes consiguió describir el cielo detalladamente, aunque lo hizo de un modo metafórico, simbólico, para que resultase comprensible a las personas que únicamente conocen el mundo material.

Palacios de oro y piedras preciosas
Para Swedenborg, cada ángel se viste según el tipo y el grado de su conocimiento divino.

El que posee un mayor conocimiento viste unas ropas más hermosas que el resto. El grado menor de conocimiento se refleja en un atuendo colorista; a éste le sigue el blanco mate o deslumbrante. Una gran inteligencia se pone de manifiesto en un brillo centelleante.
«Los ángeles del cielo más interior están desnudos porque viven en la inocencia y la inocencia se corresponde con la desnudez», escribe Swedenborg. Los ángeles viven en palacios que en la parte superior brillan como oro puro y en la inferior como piedras preciosas.

El interior está todo decorado con ornamentos. El palacio de un ángel está en consonancia con el bien que hay en él, los detalles en el interior reflejan los detalles de los que se compone el bien de cada uno de ellos. Todo en el exterior de las casas se corresponde con las verdades que han emanado del bien. Las casas no se construyen, sino que son un regalo de Dios, y se transforman cuando cambian sus moradores.

Los ángeles de las visiones de Swedenborg han de cumplir determinadas tareas en el cielo: cuidar a los niños pequeños, educar a los que están creciendo, instruir a los pueblos paganos o proteger a los espíritus novicios, por citar sólo algunos ejemplos. Hay ángeles que son enviados a las personas para alejarlas de las malas inclinaciones. Los demonios, a su vez, también envían integrantes de sus filas a los seres humanos.

Así, éstos obtienen el equilibrio, y sobre todo la posibilidad de elegir libremente entre el bien y el mal.

La lengua de los ángeles
Los ángeles poseen una lengua propia que no requiere aprendizaje. En el tono y las palabras de un ángel, los otros reconocen su modo de pensar, pues éste influye en el lenguaje.

Una única frase es suficiente para que un ángel sabio aprecie la inclinación privativa de su interlocutor. Por otro lado, un ángel puede expresar con sólo una palabra mucho más que un ser humano con un sinfín de ellas.

Según Swedenborg, los ángeles también disponen de una escritura propia, que es individual y se corresponde con el grado de sabiduría y conocimiento de cada ángel. Para los mortales resulta ilegible.

Matrimonios celestiales
Desde la perspectiva de Swedenborg, lo externo de un ángel -la ropa, la vivienda, la lengua, la escrituraes un espejo de su mundo interior.
Frente a la idea defendida por muchas Iglesias cristianas y teólogos de que los ángeles son seres asexuados, Swedenborg sostiene que de ningún modo carecen de sexo: éste se corresponde con el que tuvieron en su existencia humana previa. y por supuesto, también se contraen matrimonios en el cielo.

En cierto modo, son incluso necesarios, ya que el hombre y la mujer por sí solos no pueden llegar a alcanzar la plenitud total. Pero, si funden sus almas, dejan de ser dos entidades separadas para convertirse en un ángel asexuado. Estas fusiones, sin embargo, sólo pueden tener lugar merced a la voluntad divina.

Para Swedenborg, todo esto discurre en un mundo intemporal, y los ángeles tampoco poseen conciencia del tiempo. Lo único que cuenta es la evolución del ángel hacia la divinidad, aunque jamás pueden alcanzarla. Todo el poder proviene de Dios, y sólo Dios es infinito y perfecto.

 



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