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Velas

La adivinación por medio de las velas

Todavía hoy se pueden observar rituales ancestrales cuyo centro de poder gira alrededor del fuego

Desde que el hombre dominó el fuego y empezó a reunirse a su alrededor, en lo que serían probablemente las primeras ceremonias rituales desarrolladas por la especie humana, la evolución del propio fuego, sus formas caprichosas, sus distintas tonalidades cromáticas y los rescoldos que dejaba empezaron a interesar a los más curiosos de las tribus que entonces habitaban nuestro planeta.

De esos grupos de curiosos, con cierto dominio sobre el resto de sus congéneres, sobresaldrían los que posteriormente serían considerados como los hechiceros, brujos, chamanes, etc. de las distintas tribus. Sin duda, uno de los primeros elementos en los que empezaron a buscar explicaciones para hechos desconocidos, profecías, ayuda para sanar a los enfermos y, en definitiva, respuesta a todo lo que no conocían, fue en el fuego.

La fascinación que este elemento causaría en los hombres primitivos y que luego se iría transmitiendo de generación en generación hasta llegar a nuestros días propició que a través de él se buscara respuesta a todas aquellas preguntas que, bien por falta de conocimiento o por curiosidad, por obtener poder o por dominar a los demás, sólo unos pocos estaban preparados para entender.

Todavía hoy se pueden observar rituales ancestrales cuyo centro de poder gira alrededor del fuego, y está más que documentado que culturas de una y otra parte del mundo (desde los egipcios hasta los mayas) se basaron en el culto al Sol, principal fuente de calor, luz y energía, al que denominaban «el gran fuego».

No es de extrañar, por tanto, que el fuego, considerado sagrado en muchas tribus y pueblos de todo el planeta, fuera el centro de atención, el núcleo alrededor del cual giraba la existencia de los hombres desde el principio de los tiempos y que a través de él se intentara dar respuestas a todas las incógnitas que se planteaban.

Fue a partir de la observación de sus llamas, de sus formas y colores, cuando empezó a nacer lo que hoy en día se conoce como el arte de adivinación a través del fuego. Este arte, llevado a la práctica hoy día en las velas, recibe también un nombre propio:

El oráculo de las velas
El sistema adivinatorio actual se basa en una doble observación de las velas, que ha dado lugar a dos artes adivinatorias distintas y a la vez complementarias.

Una de ellas es la derivación lógica y directa de la ancestral observación del fuego de las hogueras: la llama; la otra, es la observación de las formas de la cera. Es decir, al mirar una vela, los entendidos y expertos en estos temas pueden realizar dos tipos de interpretación que pueden ser complementarias o independientes.

No se puede en pocas páginas explicar todos los mecanismos del proceso de adivinación que se realiza con este sistema de observación, pero sí se relatan en los siguientes párrafos las líneas básicas sobre las que se fundamenta este interesante sistema adivinatorio.

PASOS PREVIOS
En primer lugar conviene elegir una vela de color que se adecue al signo astral del consultante y que la consulta se realice durante el día más apropiado para el color de la vela que corresponda. Aunque ya se han comentado en otro capítulo, conviene aquí recordado.

Cada uno de los doce signos del zodíaco está regido por un color, como ya hemos comentado en el capítulo correspondiente.

Por otra parte, cada color corresponde a un día de la semana, que son los siguientes:

Día Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo
Color blanco rojo violeta azul verde negro amarillo

Pero además posee la propiedad de facilitar y potenciar los contactos psíquicos, los viajes astrales y las artes adivinatorias en general.

Después de la purificación, se colocarán en la mesa de trabajo cuatro velas, cada una indicando un punto cardinal, denominadas velas de ceremonial, de forma triangular a ser posible, todas plateadas, que son las más indicadas para favorecer la interconexión de la persona que celebra la ceremonia de adivinación con las fuerzas psíquicas del entorno que le facilitarán las predicciones.

Otro paso previo al encendido de las velas será el proceso de relajación total, a nivel físico y espiritual. Una vez que la disposición de la persona que vaya a realizar el ritual sea la adecuada, concentrará su mente en el objetivo de la ceremonia que va a iniciar.

DESARROLLO DE LA CEREMONIA DE ADIVINACIÓN

Así pues, una persona del signo Aries que desee realizar una ceremonia de adivinación con las velas deberá elegir una del color rojo y celebrar este ritual un martes.

Sin embargo, en caso de que la consulta esté encaminada a desvelar temas y proyectos de otra persona distinta a la de quien realiza el ritual, entonces no se cogerá la vela del color que le correspondería a esa persona sino que se utilizará una vela blanca.

Antes de dar el siguiente paso hay que elegir un lugar donde realizar el ritual, que inexcusablemente deberá ser un recinto cerrado, libre de corrientes de aire que podrían desvirtuar el proceso de combustión de la vela, y exento también de olores y elementos químicos que afectarían sin duda a las distintas fases de la ceremonia de adivinación.

Para proceder a la purificación del lugar elegido se encenderá una barrita de incienso y se dejará quemar hasta su total extinción. El incienso es un elemento purificador.

Seguidamente, se encenderán, con una cerilla de madera, las cuatro velas, empezando por la que señala el norte y siguiendo el sentido de las agujas del reloj.

Una vez encendidas las velas, se pronunciará la pregunta que se desee, y se realizará la siguiente invocación:
Que el poder de estas cuatro velas, símbolo de los cuatro elementos: fuego, tierra, agua y aire, me ayude a encontrar la respuesta a la pregunta que yo formule.

Acto seguido se realizará la pregunta, que se repetirá cuatro veces, a intervalos de quince segundos, y se encenderá la vela central, la del color correspondiente elegido según el signo astrológico del consultante (o blanca si la consulta es para otra persona) y que coincida con el día que debe usarse.

La adivinación por medio de la llama
Este sistema de adivinación se basa en la observación de la llama de la vela, en la forma que toma escasos momentos después del encendido, puesto que es entonces cuando la interpretación de la misma es mucho más directa.

Téngase en cuenta que cualquier persona que se dedique durante mucho tiempo a la observación de una llama puede acabar por imaginar figuras que el propio movimiento de la llama sugiere, pero entonces ya no se trataría de interpretar la figura de la llama sino de otorgarle a esta unas figuras que no se han creado en otro lugar sino en el inconsciente de la persona que la observa.

PASOS PREVIOS
En primer lugar el oficiante de la ceremonia se concentrará, liberando el cuerpo de preocupaciones y problemas hasta llegar a dejar la mente en blanco. Para ello unos ejercicios de respiración son los más adecuados.

Se tratar de hacer inspiraciones profundas por la nariz, aguantar el aire en los pulmones durante el máximo tiempo que se pueda y seguidamente espirado lentamente por la boca. A medida que se repita el ejercicio de inspiración-retención-espiración, la capacidad de retención aumenta, el cuerpo se relaja y se facilita la concentración mental. Cinco minutos de inspiraciones bastarán si la persona se toma con interés el ejercicio. Seguidamente encenderá la vela con la cerilla de madera y cerrará los ojos.

DESARROLLO DE LA CEREMONIA
Antes de pronunciar la pregunta que desea deberá concentrarse en ella, cosa que le resultará fácil si ha realizado correctamente los ejercicios de respiración.

El siguiente paso es lanzar la pregunta, cuatro veces, a intervalos de quince segundos entre una y otra, siempre con los ojos cerrados. A continuación abrirá los ojos por unos segundos y se fijará en la forma y figura de la llama.
Podrá volver de nuevo a preguntar, siempre y cuando siga los pasos descritos anteriormente.

INTERPRETACIONES DE LAS FIGURAS
Para tener una idea aproximada de cuál ha sido la respuesta de la vela a la pregunta realizada, tras cada pregunta y la consiguiente observación de la llama hay que consultar el siguiente listado de formas para hallar la respuesta correspondiente. Evidentemente aquí no se hallan todas las respuestas puesto que existen tantas respuestas como preguntas puedan hacerse, pero sí servirá para que el oficiante pueda establecer una idea general de la respuesta recibida.

Aumento repentino de la luminosidad de la llama: mal augurio. Advertencia de peligros, malas compañías, empresas que no llegan a buen fin. Soledad. Conviene replantearse los proyectos previstos y reflexionar profundamente acerca de la manera en la que la persona vive, piensa y actúa.

Chasquido sin chispas: posibilidad de padecer problemas, tal vez accidentes ocasionados en el mal o relacionados con él. En general, dificultades.

Chisporroteo: equivocaciones y errores de cálculo que pospondrán proyectos y trabajos. Pueden afectar también a terceras personas.

Extinción inesperada de la llama: fracaso. Graves problemas, desgracias e incluso accidentes.

Llama en movimiento de derecha a izquierda: mala suerte. Los proyectos no prosperan; tampoco el amor.

Llama de izquierda a derecha: buenas noticias. Situación adecuada para conquistar a la persona amada.

Llamear en zig-zag: proyectos e ideas truncados. Traición por parte de algún conocido e incluso amigo.

Pequeña luz en la mecha: éxito en los proyectos iniciados o a punto de iniciar. Prosperidad. Ingresos inesperados. Buena suerte. Súbita elevación de la llama: éxito en los proyectos y en el amor. Reconocimiento del trabajo realizado.

Súbita elevación y súbito descenso de la llama: problemas familiares. Altibajos en las relaciones. Si la situación personal es equilibrada, anuncia desequilibrios y viceversa.

Varios puntos de luz en la mecha: descubrimientos importantes. Se inicia una nueva etapa de la vida. Ampliación de conocimientos y tal vez también de los miembros de la familia.

La adivinación por medio de la cera
Este sistema de adivinación se basa en la observación de la vela, y más concretamente, en la forma que toma la cera cuando, poco después del encendido, empieza a resbalar hacia la parte inferior de la misma.

Se trata de un sistema de adivinación más fácil que el anterior puesto que la cera, una vez se ha solidificado, no cambia de forma ni de figura, y el consultante puede observarla todo el tiempo que quiera hasta asegurarse de que la forma que ve es la que corresponde a la interpretación posterior que realiza.

Por el contrario, el proceso que se desarrolla entre la realización de la pregunta y la obtención de la respuesta es más largo que en el ritual de la adivinación de la llama.

Debemos advertir también que para interpretar correctamente las figuras que se forman se tendrá en cuenta la forma, lugar por donde cae y cómo lo hace.

PASOS PREVIOS
En primer lugar el oficiante de la ceremonia se concentrará liberando el cuerpo de preocupaciones y problemas, Para ello deberá realizar los mismos ejercicios de respiración que ya se han comentado en el punto anterior, u otros que le sirvan para lograr idéntico objetivo.

Seguidamente encenderá la vela con una cerilla de madera y tras observarla durante unos minutos, cerrará los ojos.

DESARROLLO DE LA CEREMONIA
Antes de pronunciar la pregunta que desea deberá concentrarse en ella. Seguidamente, abrirá los ojos y dirá la pregunta, en voz alta y una sola vez, fijándose en cuanto acabe de hacerla en la figura que transmite la cera al caer, el lugar por dónde cae y cómo lo hace.

INTERPRETACIONES DE LAS FIGURAS

Para tener una idea aproximada de cuál ha sido la respuesta de la vela a la pregunta realizada, tras cada pregunta y la consiguiente observación de la cera se consultará el siguiente listado:
Caída muy rápida de una gota de cera hacia la base: buenas noticias, que llegarán rápidamente.

Una gran gota que se ramifica en su caída: representa un buen augurio. La persona en cuestión se halla bien aposentada, tranquila, tanto en cuanto a su estado físico como a su estado espiritual y amoroso.

Sólo cae una gota de cera por el lado derecho: solución de problemas. Respuesta positiva.

Sólo cae una gota por la izquierda: la solución a los problemas tardará en llegar. Respuesta negativa.

Cambio de dirección de la gota de cera en su caída: futuro incierto. Las soluciones a los problemas, si llegan, tardarán en hacerla.

Caen varias gotas que se unen formando una mayor: si caen por la derecha, se encontrará la ayuda de alguien para hallar las respuestas a los interrogantes que se plantean. Si caen por la izquierda deberá ser uno mismo quien solucione las situaciones que tenga pendientes.

Gotas que antes de llegar a la base se detienen y se unen a otras en ese punto: buen augurio. Rápidas soluciones a las cuestiones pendientes.

Gotas que llegan hasta la base de la vela pero haciendo varias pausas breves: Mal augurio. Persona indecisa, irresponsable e incapaz de solucionar sus problemas. Difícil solución.

La adivinación por medio del poso de cera
Este último sistema de adivinación se basa en la observación de la cera una vez finalizada por completo su combustión, es decir, cuando la vela ya se ha apagado totalmente y en la base han quedado formadas determinadas figuras.

Estos restos son conocidos con varios nombres, pero aquí se utiliza tal vez el más descriptivo: poso de cera.

Advertimos que, así como puede aprenderse con cierta facilidad el arte de la adivinación a través de la llama y de las gotas de cera, el arte de la adivinación a través del poso de cera es bastante más complicado y difícil. Requiere mucha práctica y es mucho más efectivo si es aprendido directamente de un brujo o mago especializado en este sistema.

Sin embargo, es difícil hallar personas suficientemente preparadas y dispuestas a enseñar este arte.

En las líneas siguientes se exponen las nociones básicas imprescindibles para iniciarse en este largo y difícil camino de la adivinación a través del poso de la vela. Para interpretar correctamente las figuras que se forman se deben tener en cuenta las formas, símbolos, pequeñas protuberancias, canalillos de comunicación y meandros formados por la cera al abrirse camino cuando la vela se encuentra en los últimos instantes de la combustión.

PASOS PREVIOS
En primer lugar, para realizar el proceso de adivinación se puede utilizar una vela de cualquier tamaño aunque, obviamente, una vela de dimensiones reducidas será la más adecuada si no se dispone de mucho tiempo.

En caso contrario, sí puede hacerse uso de una vela normal e incluso grande, pero teniendo en cuenta que cuanta más cera quede en la base tras la combustión, más figuras y símbolos se tendrán que descifrar y, como ya se ha comentado, más dificultades aparecerán en la interpretación.

Otro aspecto importante es la base sobre la que se sustentará la vela. Conviene que sea una base incombustible, lisa, no porosa, totalmente plana, sin ninguna inclinación, y mejor si es fácil de limpiar.

La persona que se encargue de realizar la ceremonia se concentrará, realizando los ejercicios de respiración ya comentados u otros que consigan el mismo fin: la absoluta liberación de problemas y dolencias.

DESARROLLO DE LA CEREMONIA
Seguidamente encenderá la vela con una cerilla de madera, formulará la pregunta, se concentrará en la vela y dejará que esta se consuma en su totalidad.

Se debe evitar que se creen corrientes de aire mientras la vela esté en proceso de combustión.

INTERPRETACIONES DE LAS FIGURAS
Más que en cualquiera de los otros sistemas de adivinación, las formas que a continuación se describen deben tomarse sólo como nociones básicas y nunca como interpretaciones definitivas:

Poso en forma alargada: carencia de objetivos. Necesidad de ayuda de otras personas.

Poso en forma animal: según el animal sea de aire, mar o tierra significará una cosa u otra. En general, si es de aire se tratará de buenas noticias, cambios positivos; si es de mar, de cambios inminentes, incluso de amistades y trabajo; y si es de tierra, estabilidad y buenas perspectivas a largo plazo.

Poso en forma circular: situación indefinida. Soluciones a largo plazo y en todo caso gracias a que intervienen terceras personas.

Poso en forma cuadrada: éxito en temas amorosos y sentimentales.

Poso en forma de letra: sin entrar en detalles concretos de lo que cada letra puede significar, sí se interpreta de forma general que la letra situada del revés constituye un mal augurio en cuestiones laborales y económicas.

Si la letra está del derecho la interpretación es positiva en referencia a los mismos aspectos. Poso en forma de rectángulo: ayuda inesperada. Puede ser de orden económico (regalo o donación) o como consejo laboral o profesional.
Poso en forma semi-circular: problemas.

La persona en cuestión se halla en un estado de salud crítico que se solucionará si los lados del semicírculo se dirigen hacia ella (la propia persona que ha realizado la consulta).



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