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I Ching » Interpretación Hexagramas

PAUTAS GENERALES PARA LA INTERPRETACIÓN DE CADA UNA DE LAS SEIS LÍNEAS O POSICIONES

En los Comentarios conocidos como Las Diez Alas, se señala respecto al trazo inicial y al final de cada hexagarama: "El trazo inicial es difícil de conocer (de identificar). El trazo del tope es fácil de conocer. Pues mantienen una relación de ca.usa y consecuencia (causa y efecto). El juicio aplicado al primer trazo es ponderativo; luego, con el último, todo ha llegado a su consumación"

En nuestras palabras, las acciones encaminadas desde los movimientos iniciales, desde lo ponderativo (la primera línea) entrañan un aspecto causativo, cuya tendencia global es a desencadenar un proceso en el tiempo que tendrá su consumación en el trazo final. El circuito kármico implicado en el hexagrama se diseña en el primer trazo, se mueve armónica o inarmónicamente trazo a trazo, a través de las relaciones internas del hexagrama, hasta desencadenar la última acción, que siempre abre la puerta a un nuevo movimiento en la indetenible secuencia de la rueda de los acontecimientos.

Estas dos líneas, inicial y final, son como los impulsos atávico s y ancestrales, las tendencias, karmas y skandhas de la acción particular o grupal, y se sitúan al margen de la acción en sí, aludiendo a su origen ancestral y subconsciente, de donde surge la primera línea (seguramente resultado de la entrada en los niveles inconscientes de una influencia de línea o trazo final del hexagrama que influyera anteriormente y al que el actual está ligado).

Con esto se expresa que tanto la primera línea como la última atienden directamente las potencias ocultas o inconscientes de la acción:

la primera influyendo sobre personas en particular en mayor medida, por provenir de la mente grupal o colectiva canalizada o vehiculizada por una mente particular; la segunda sobre situaciones consumadas o que alcanzaron su exaltación, lo colectivo por excelencia o el mundo de los efectos diseminados en el ambiente energético y en las interrelaciones, que se ha de resolver en una influencia surgente a través de una nueva línea inicial de otro hexagrama. La acción que puede configurar relaciones y nuevas causas y sincronicidades (elementos de la ley de Karma) está expresada en los llamados trigramas nucleares, constituidos por las líneas quinta, cuarta y tercera, uno de ellos, y por las líneas segunda, tercera y cuarta, el otro.

De las singulares combinaciones que evocan y de las permutaciones internas que suscitan estos signos o trigramas nucleares se origina la más profunda ciencia del oráculo, el análisis del destino particular, llevado a su culminación con la redacción de los tratados adivinatorios posteriores. Sigue leyendo...

Empleando los comentarios de Richard Wilhelm en unión con las interpretaciones de Thomas Cleary, hemos elaborado una tabla de referencia de las líneas centrales, que aquí ofrecemos al lector y es la siguiente:

Primera línea. Representa lo causativo y ancestral que se pone activo ante una sincronicidad de los tiempos. Representa también a la gente común, al ciudadano común, al trabajador de primera fila, a la materia prima básica de la ley de Acción Universal o Karma. En un sentido temporal, también puede representar el comienzo de la fase vital que indica el significado global del hexagrama. Simboliza a campesinos, artesanos, pequeños negocios independientes.

Segunda línea. Es lá posición de equilibrio en el rango inferior, y representa a las personas de los rangos inferiores que están en contacto con el mando, o que poseen por sí mismas cualidades de liderazgo, o que pueden complementar o ayudar en el mando a las personas que se encuentran en los niveles inferiores de la pirámide organizacional. Yang en la segunda línea generalmente representa a las personas talentosas e inteligentes pertenecientes a la ciudadanía común, cuyas habilidades pueden beneficiar a otros en una escala transpersonal si se dan las condiciones adecuadas. Muchos secretos políticos están contenidos en la lectura de la segunda línea. Es el puesto del funcionario que cumple su tarea lejos del centro de poder, en el interior o exterior del país. Es un puesto dependiente. A pesar de mantener cierta correspondencia, en tanto identifica a funcionarios con el cuarto puesto, y en la posición inferior, en el segundo puesto representa un rol dependiente del cuarto, debe tornarse en consideración que la posición de la segunda línea es central y que por tal razón en la mayoría de las ocasiones permanece sin falla. Gente común calificada o con un buen nivel educacional, artistas e intelectuales, organizadores de movimientos populares, sindicatos.

Tercera línea. En la parte superior del trigrama inferior, representa a aquellos que se encuentran a la cabeza de los rangos inferiores. Al estar en la parte superior, técnicamente se considera una posición fuerte, pero al encontrarse en los rangos inferiores sigue subordinada a los rangos superiores. Muchos conflictos y tensiones surgen en la frontera entre los rangos superiores e inferiores, ya que es aquí donde existen las mayores diferencias entre la condición de la línea en el contexto de su propio trigrama inferior y su condición en el contexto del hexagrama como un todo. Por lo tanto, la tercera y cuarta líneas, a menudo presentan situaciones de peligro, un llamado de alerta para aquellas personas que se encuentran en posiciones de autoridad subordinada. La tercera línea ostenta cuando menos un poder restringido. Pero su posición no es central: se halla en un lugar inseguro, en el límite entre dos trigramas. En esta circunstancia, tanto como en el hecho de su rango inferior, radican momentos de debilidad que hacen aparecer este puesto sujeto a peligro en la mayoría de las situaciones. Clases medias, baja y mediana, gerencia, grandes terratenientes locales y desarrollistas.

Cuarta línea. En la parte de abajo del trigrama superior, representa a quienes están directamente subordinados al mando o a la jefatura. Técnicamente, se considera ésta una posición débil en relación a la quinta línea -la posición de la jefatura-, pero en el contexto del hexagrama como un todo representa una posición alta. Al igual que en el caso de la tercera posición, la cuarta es también una posición delicada, pero por razones diferentes.

La línea quinta es el puesto de los ministros, subalternos de un superior. Por ello va acompañada de una señal de advertencia: como se halla demasiado cerca del poder, ha de duplicar su cautela. Altos niveles gerenciales, establecimientos académicos, funcionarios de organizaciones sociales, culturales, empresariales, políticas con responsabilidades a escala empresarial, nacional o global.

Quinta línea. Representa la posición de la jefatura. Al ser la línea central de su trigrama, representa, al igual que la segunda línea, el equilibrio centrado. Por ser ésta la línea más importante de un trigrama, se presta mucha atención a sus cualidades, particularmente al modo como se relaciona con la segunda línea. Es el puesto del regente, el regente de la totalidad, situado en un lugar fuerte. Directorios centrales.

Línea superior. Es la línea de no posición, al final del hexagrama. Puede representar la autoridad de facto investida en forma no oficial en los eméritos de una organización o sociedad. Puede también representar el exceso o la decadencia, los efectos finales de una era o etapa de desarrollo, o el simple pasar de una generación o época a otras. En esta línea hay un gran potencial para los problemas y la congoja, ya que atraviesa el umbral de lo inconsciente colectivo. Aparecen muchas señales de alerta en las líneas superiores para ayudar a las personas a evitar el dolor innecesario en situaciones extremas.

En el extremo se atraviesa la frontera inconsciente que se traduce en peligrosas nuevas permutaciones que vuelven de lo inconsciente a lo factual, el karma maduro representado por el surgimiento de un hexagrama visible y tangible surgido de otro situado en la zona de sombras de la mente, de carácter causativo y cronológica y psicológicamente anterior o antecedente. Ancianos, jubilados, eméritos, extremistas e intransigentes.

El trazo inicial y el segundo constituyen los puestos de la Tierra, como fuerza telúrica en traducción humana y social y energía de la acción (Karma) en la primera, y como rango o puesto de actividad material en la segunda, donde entra a actuar decisivamente la fuerza de la limitación o predeterminación kármica. La tercera y la cuarta línea constituyen los puestos del Hombre, los centrales. Y las líneas del tope representan el Cielo.

Las correspondencias o complementos se dan entre el uno y el cuatro, el dos y el cinco, el tres y el seis. Cuando uno de los elementos complementarios en un par es Yin y el otro es Yang, se considera que son verdaderos complementarios. Entre verdaderos complementarios existen otros matices de significado de acuerdo a la posición relativa de los valores Yin/Yang. La falta de complementariedad entre las líneas complementarias cuando ambas son Yin o ambas son Yang-, acarrea muchas complicaciones.



PAUTAS PARA LA INTERPRETACIÓN DE LOS HEXAGRAMAS CONOCIMIENTO DEL LIBRO. MÉTODO DE ESTUDIO

Todo estudio de un libro sapiencial procura introducir en la esfera in- terna de la mente nuevos influjos de inspiración, capaces de evocar la luz y la comprensión del orden más hondo inherentes al espíritu de Vida. A la vez que la condición de aparente desorden, nebulosa y confusión de la mente subconsciente, de paso a una autorregulación consciente en la propia existencia, por la influencia luminosa del alma. Este es el nacimiento de la inteligencia espiritual.

En realidad la condición de la mente escondida es de indiferenciación relativa y no de confusión, surgiendo los elementos en orden y visiblemente cuando el tiempo interno y el tiempo del mundo maduran al unísono, cuando coinciden conforme al principio de sincronicidad. La mayor parte de veces estas señales definidas y propiciadoras de cambios y oportunidades la vida, las sincronicidades y coincidencias significativas, suelen pasar percibidas a la mente consciente de los individuos.

Esto trae aparejado consecuentemente la pérdida de las oportunidades, por ignorar que ellas se están presentando. La alerta atención a los flujos de sincronicidades y coincidencias significativas, y a la completa vida psíquica, lo cual incluye los sueños, las asociaciones súbitas, los repentinos despertares, las soluciones revistas a dilemas o problemas en que nos habíamos bloqueado, los encuentros providenciales con personas u objetos significativos, todo ello permite al individuo atento sintonizarse con el ritmo evolutivo del alma, que impele a la acción y a nuevas responsabilidades y pruebas constantemente, mediante las improntas de inspiración y significado con que azuza a la mente y al corazón. Sigue leyendo...

En otro sentido, el estudio de las obras espirituales permite ingresar a la esfera intelectual elementos del orden superior que los sabios encontraron patentizados o cristalizados en la naturaleza, y ayudan a actualizar o activar el poder de la consciencia misma (el alma), en cuyo Cuerpo Causal se hallan impresas las ideas universales o esenciales, los arquetipos, de los cuales la enseñanza sapiencial es trasunto racional y moral.

Por natural consecuencia, un dominio intelectual de los textos de la Sabiduría ayuda en gran medida -si no se vuelve un fin en sí mismo- a evocar las potencias inteligentes del alma espiritual, para que surjan en el plano de la manifestación, para que se desplieguen como aptitudes y capacidades en la mente y en la actividad resultante. De lo potencial, virtual y virtuoso propio de la esfera espiritual, a la práctica responsable del hecho natural y moral en la vida pública y privada.

Para esta exposición presentaremos una metodología de estudio del Libro de los Cambios basada en la propia dinámica de la vida consciente. En este segmento trataremos de las estrategias para el estudio racional y verbal, y más adelante insinuaremos algunas líneas del abordaje visual e intuitivo del estudio.

Un texto que ofrece tantas dificultades para el entendimiento, consignado por sabios y eruditos de una civilización arcaica, en apariencia tan alejada de nuestra actualidad, requiere de un acercamiento enteramente dúctil. Este acercamiento debe tomar en cuenta el necesario conocimiento, la penetración en la materia simbólica propia de la obra, en el uso de las imágenes naturales y en la comprensión de las circunstancias históricas y culturales a las que aluden constantemente los comentaristas, a fin de ilustrar situaciones análogas a las que surgen en las líneas y mutaciones.

El valor de los hechos de la Historia, como prueba patente de que este Diseño Interior de la rueda de los acontecimientos se mantiene indeleblemente más allá de los tiempos y períodos históricos, es continuamente evocado por los intérpretes, los cuales no ahorran alusiones a determinados hechos paradigmático s de la Historia antigua. Este concepto de paradigmas o de patrones en el pensamiento y en la conducta, de carácter formativo y constante, está dado por la influencia del Mundo de las Ideas y Arquetipos Celestes, donde esta modulación rítmica de los hechos está pautada de manera inmutable.

Las permutaciones que los acontecimientos producen se sostienen sobre una Ley de Causalidad superior siempre incidente, autorregulada por un Canon, una lógica interna de circularidad y ritmo, periodicidad y sincronicidad, que explica que más allá de los distintos momentos en la vida de una persona o de una comunidad, el modelo subyacente que imprime un orden y una secuencialidad natural se ha de mantener en primer plano. De allí la noción de la pre-existencia de un Paradigma Superior surgido del Tao, del Diseño Interior, que expresa el Diseño Exterior de la rueda de los acontecimientos.

El intérprete sigue el rastro de este Diseño Exterior para sintonizarse con el espíritu que le es esencial, el leit motivo superior, presente en el Diseño Interior. Aproximadamente, este concepto fue re formulado por el físico David Bohm, de una manera general, con su concepción del Orden Implicado (el Diseño Interior) y el Orden Desplegado (el Diseño Exterior). En nuestro lenguaje, existe un paradigma superior, formativo y causativo permanente que regula en el mundo todo lo que ocurre, a partir de un entramado o urdimbre externa, regulada por leyes éticas y morales de convivencia y conducta personal, que en última instancia traduce de forma inteligible el Propósito Superior de la Vida.

Este Propósito Superior parece sugerir la pre-existencia de un Orden que evoluciona en la mente y en la naturaleza, llevando a cada individuo, a la Humanidad como un todo y a la Naturaleza, a integrarse con el ritmo que le es inherente al Diseño Interior emergente del Principio Supremo de Vida. Este es el paradigma central que se vuelve funcional, es decir activo, ante la incidencia de los tres factores fundamentales de la Creación: el mundo de las ideas o mundo espiritual (intrapersonal), el mundo de las relaciones humanas y el mundo natural y sensorial (interpersonal).

Tal como lo estudia la psicología analítica y post-junguiana, aunque el estudiante ignore las cábalas internas de los mandalas (los hexagramas son mandalas), en la vida intrapsíquica de sueños y visiones se evidencian ocasionalmente formas mandálicas y emblemáticas que subyugan al que las sueña.

Así la energía va transformándose para la dinámica de su vida psíquica en arcanos, puertas de acceso en el ritual de pasaje de un arquetipo de vida a otro, lo que supone la preexistencia en la mente colectiva y ancestral de cada individuo de las ideas universales o arquetípicas; en la visualización de las herramientas mandálicas propias de la tradición arcaica y fundacional del Libro de los Cambios, tarde o temprano se evocan y se llaman a primer plano mental o consciente, los valores cifrados e inspiracionales del orden sugerido por las figuras.

Este ejercicio de concentración visual en cualquiera de las formas mandálicas, previo vaciamiento de la mente, vuelve a ésta susceptible de establecer asociaciones súbitas, hacer descubrimientos y conexiones cada vez más hondos, sobre la naturaleza y el mundo y la propia vida interna y relacional. De modo que, como avance en esta línea de estudio que sugerimos, se encarece el empleo de las formas simbólicas como soportes para una aproximación que puede ser no sólo abstracta o conceptual sino, como lo prueba la experiencia, sensible, al despertar y volver activa la vasta reserva de fuerzas e ideas universales comunes a toda la Humanidad y que reside en nuestro interior.

La selección de libros de comentarios arcaicos, especialmente las modernas ediciones de los que formularan Confucio y sus continuadores, arroja gran luz sobre la inteligencia directriz que conducía la visión del sabio chino y sobre su concepción del mundo múltiple de ideas y hechos, como una sola unidad expresándose diversamente.
Los comentarios y la interpretación de la familia Wilhelm han sido apologizados grandemente y con razón por los estudiosos occidentales, pero en un mismo nivel de importancia, a nuestro juicio, deben situarse los hallazgos y contribuciones contemporáneas de Thomas Cleary, en su inmensa inspiración y erudición. Precisamente de estas fuentes obtendremos los elementos generales que aquí unificamos para sugerir una metodología de estudio

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El estudio analítico y racional, que verbaliza las imágenes y las vuelve abstracciones morales, es sólo útil hasta cierto punto y fundamentalmente una vez que se conceptualizó visualmente el simbolismo del Libro en la mente del estudiante. Por consiguiente, una primera lectura general de los hexagramas, especialmente de la superestructura de Imágenes, Juicios, Dictámenes, Comentarios para las Decisiones y Comentarios para las Imágenes, acerca al estudiante a la atmósfera de vida que dio la nota clave para la edificación del Libro. Con una tabla de los distintos significados simbólicos de los trigramas que se asocian para identificar las distintas influencias que se entre cruzan e inciden recíprocamente, se consigue avanzar aún más.

De forma que el estudio de la superestructura puede contener a la vez: las conceptualizaciones y abstracciones de las imágenes naturales, y las propias imágenes naturales y coyunturales. De las distintas tablas de valoración de los trigramas y de los hexagramas es necesario proceder a realizar una síntesis de los valores simbólicos dispersos, a fin de encontrar la clave dominante, el motivo ideal y esencial que se despliega en ese orden abierto de las líneas de los hexagramas. Seguramente una primera lectura y confrontación con las tablas de valencias simbólicas no es suficiente, y a ella le debe seguir una nueva lectura y estudio de la infraestructura, es decir, de las seis líneas como valores anticipatorios o revelatorios de los acontecimientos.

Es importante que el estudiante lea las sentencias originales del Libro y que luego, al considerar los comentarios de todas las épocas, se permita conectarse sensitivamente con las empatías y conexiones asociativas que estos han encontrado en sus reflexiones. Por último, él mismo se debe permitir la libertad de apuntar nuevas variantes de interpretación, hecho que se vuelve mucho más practicable en la medida que el estudiante consulte los hexagramas y lea el vaticinio, en renovadas auto-consultas, ya impregnado del espíritu general del Libro.

Entre las varias lecturas completas que la obra requiere, debe tomarse un tiempo de reposo mental, permitiendo que la Vida organice su propio mundo interior y que el principio de sincronicidad se vuelva más y más activo, haciéndole ver la forma mágica y providencial con que comienza a emerger el orden implicado en el orden desplegado. La vida de sueños y las relaciones comienzan a cobrar un relieve y una significación nuevos, al extremo de volverse el mundo, la mente y los vínculos interpersonales páginas escritas del Libro de la Vida, altamente revelatorias de esas leyes y orden subyacentes.

Dentro del método general, la moderna investigación con la imaginación creativa, nos lleva a sugerir la realización de un ejercicio liberador del potencial de significados más interno. Se trata de acompañar el estudio de cada hexagrama con un dibujo personal que represente para cada uno de nosotros singularmente lo que aquél evoca en nuestro interior. Una carpeta con dibujos de los 64 hexagramas realizados durante nuestros estudios, que vayan completándose y complementándose a cada nueva lectura, abre una puerta de acceso al mundo de símbolos y pautas singulares, es decir, a la vía particular a través de la cual cada uno de los estudiantes se acerca con mayor facilidad al corazón del oráculo.

Se trata de flexibilizar la mente a través de un ejercicio estético-emocional que permite encontrar la línea de menor resistencia, aquel canal que nos es más favorable para llegar hasta la fuente. Del mismo modo, en cada auto-consulta (consulta personal al oráculo) la graficación del sentido del hexagrama en la forma que se desee, ya sea como figura definida, líneas curvas o rectas, cerradas o abiertas, manchas, colores, etc ... , puede servir de pie de apoyo para la ulterior elucidación del significado del hexagrama.

Un consejo muy apreciado es llevar el registro de todas las consultas realizadas, de modo de comprender y anotar las evidencias del ritmo y la secuencialidad de los eventos más importantes en nuestra vida. Este Diario de crónica oracular debe ser guardado celosamente junto al libro sapiencial y esporádicamente consultado, especialmente cuando nuevos rituales de pasaje o cambios en nuestra vida nos introducen a fases desconocidas, nuevas y enriquecedoras, y concretamente cuando este asomarse a un nuevo arquetipo comportamental nos arroja en la incertidumbre.

La observación a la vez minimalista y panorámica del mapa de nuestra vida, trazado según las líneas, dibujos y observaciones personales a lo largo de un cúmulo de años, torna orgánica y coherente nuestra visión de la existencia y de las relaciones y nos conmueve al extremo de sugerimos la completa obediencia a las leyes morales y mentales que gobiernan el universo. Esto redunda tarde o temprano en una vida de realizaciones humanas y afectivas profundas.

A los efectos de abrir nuestro propio Diario oracular, una sugerencia fundada en la experiencia directa postula la formulación cabal de una primera pregunta de acceso al libro de registros de los hechos de nuestra vida. Si bien cada uno es libre de elegir la formulación que prefiera, parece resultar altamente propicio y favorable para la construcción regular del Diario oracular, el hacemos la pregunta: ¿Cuál es mi misión en la vida? Lo que el Libro de los Cambios nos responda constituye la nota clave que inicia esta suerte de pentagrama vital, en el que se registran los movimientos armónicos e inarmónicos, conforme a un ritmo oscilante, a veces estricto y regular, a veces sincopado y abrupto.

Esta primera pregunta nos ofrece indicios sobre nuestra línea de menor resistencia: es decir, sobre las aptitudes que ya hemos desarrollado y sobre las que debemos poner nuestra atención, las que debemos desenvolver y potenciar conforme a los consejos de sabiduría del Libro. Indica también qué tipo de dificultades enmarcan nuestra existencia, y consiguientemente y a los efectos del estudio del Libro, qué bloqueos propios de nuestra tipología y caracterología, como lo sugiere el hexagrama, deben ser considerados, vueltos enteramente conscientes y disueltos o superados, a fin de que la consulta carezca de una casuística corriente, que se da muy a menudo: los prejuicios, creencias y la programación mental previa del consultante interfieren con la luz de la inteligencia que llega del alma, impidiendo una visión y una comprensión en niveles profundos del vaticinio.

La configuración de los estados de ánimo, la turbulencia y agitación mental, las propensiones subconscientes que solemos utilizar como mecanismos de defensa y lucha para enfrentar situaciones y personas, todo ello colorea y ensucia la percepción de lo que está implicado en el vaticinio. De allí la utilidad de formular esta primera pregunta, en el encabezamiento de nuestro Diario oracular, a fin de precisar nuestra condición subjetiva y nuestras limitaciones dominantes y presentes de manera permanente en nuestras circunstancias de vida, así como aquellas habilidades y capacidades en algunos casos activas, en otros todavía dormidas, desarrolladas todas las cuales las formas emocionales residuales y todo tipo de aprehensiones y prejuicios pueden ser desmantelados.

Además de una consideración analítica del hexagrama de apertura del ciclo de consultas, puede diseñarse un dibujo o representación gráfica, en el cual nos tomemos todas las libertades. Naturalmente debemos damos tiempo para que todos los grafismos empleados en este diseño revelen su contenido en tanto significantes y significados. El dibujo que surja de nuestra comprensión sensible, del corazón de la mente, al representar el hexagrama obtenido, puede ser convenientemente coloreado y adornado, permitiéndonos el hacer anotaciones o diseños agregados de cualquier tipo, que desempeñarán en última instancia el papel de sellos de protección y de apertura a cada una de las nuevas experiencias de pasaje de un momento espiritual a otro de nuestra existencia terrena. Esos "sellos protectores" nos van conduciendo gradualmente por la rueda de la vida hasta posicionarnos en nuestro arquetipo o Dharma personal, representado perfectamente por el hexagrama obtenido y seguramente graficado en forma simbólica en nuestro dibujo inicial.

Se debe tener presente siempre que, aunque según lo testimonia la investigación psicológica, las potencialidades personales en estado latente son de difícil evocación, una vez que se actualizan o se ponen de manifiesto constituyen la línea más directa de contacto con el alma y la mejor forma de deducir lo que el ser interno espera que activemos y manifestemos. Constituyen además la especial línea de perfeccionamiento que podemos seguir en la presente encarnación, el tesoro oculto que podemos descubrir en nuestro interior en ella, obtenido el cual, la vida se revelará como rica en inspiración y gozo, profundidad y sentido.

Insistimos en que la graficación regular de los hexagramas obtenidos en la consulta, presenta además el poder adicional de desatar nuestros bloqueos psíquicos y mentales, hacer perceptibles nuestros complejos psíquicos dominantes (nuestros yo es más presionadores) y en última instancia facilita una experiencia de transmutación de fuerzas psicológicas residuales en factores de auto-conocimiento. Precisamente es una ganancia en mayor autoconocimiento lo que favorece la práctica del Diario oracular, desde que el ser espiritual se relaciona con nuestra mente escondida mediante símbolos y paquetes de sentido que deben ser desplegados, por ejemplo, apelando a procedimientos como el aquí sugerido, altamente liberadores de las formas emocionales en las que se hallan envueltas comúnmente las improntas de inspiración del alma.

Insistimos también en que la auto-expresión, o expresión artística de auto-descubrimiento con el Libro de los Cambios, nos permite recrear en algún momento nuestro propio Libro de los Cambios, realizando 64 diseños personales de forma separada, los cuales pueden, de esta manera, resultar más inteligible s y abrir sus puertas a la comprensión intuitiva más profunda e inmediata, gracias al comprobado poder que las prácticas de expresión de nuestra imaginería oculta tienen. Este poder incluye el desatar nuestras inhibiciones expresivas, es decir auto-expresivas, la forma cómo expresamos y nos expresamos a nosotros mismos. Se trata de un valor agregado de carácter intensamente terapéutico.

Otra práctica sana para redondear nuestros estudios consiste en confrontar las versiones antiguas orientales con las occidentales de todas las épocas, y con las actuales realizadas por estudiosos de aquella nación, los cuales han podido beber directamente de la fuente y del aura que impregna de un modo indeleble el alma del pueblo chino. Con este material se recomienda la práctica de completar y ampliar aquellos comentarios arcaicos con nuestras propias contribuciones, siguiendo el diseño sintáctico y el estilo original, evocando los tesoros ancestrales comunes a la Humanidad, en depósito en nuestra mente escondida, conectándonos con una época y un espíritu de otros tiempos, lo cual nos pone en línea de contacto con el elam vital, con el egrégor espiritual creado por los sabios comentaristas del oráculo.

Este ritual de sintonización con los modelos intelectuales y conceptuales arcaicos nos hace acercamos por la vía tradicional y seguir el mismo camino que siguieron los sabios del pasado, en la confrontación de sus propias experiencias de vida con las instrucciones de la fuente sapiencial del oráculo. En buena medida el convivir racionalmente con el espíritu y el estilo de aquellos hombres primordiales también puede afectar nuestra vida y hacemos sentir más cerca de la sugestiva, poética y revelatoria atmósfera sapencial del Libro. Cuando pasamos de la imitación del estilo a la redacción personal y en línea con el espíritu ético y gnóstico de los antiguos, nuestra existencia comienza a moverse por carriles más firmes, a estabilizarse, y nos sorprendemos de pronto respondiendo o desempeñándonos en conformidad con una actitud interior nueva, de vigilancia, cautela y veracidad, que nos abrirá las puertas de nuevas y genuinas relaciones y nos allegará oportunidades de crecimiento y expansión en el terreno del conocimiento y la experiencia.

Existen además estudios de carácter morfogenético, que analizan los valores combinatorios y numerológicos, los cuales deben ser dejados para un segundo turno, a fin de no complicar y enrarecer el proceso gradual de acercamiento al Libro. Estas obras cabalísticas, más o menos especulativas, son libros de estudio complementario y no debieran ser consultadas antes de tener una noción global y una visión interna de la obra y de la forma como la misma simplemente patentiza y grafica el orden natural y mental.

Debemos evitar en todo momento la ingenua creencia de que ya lo sabemos todo, tanto sea para este estudio como para cualquier actividad en la vida. Por otra parte, es posible que las renovadas auto-consultas al oráculo vuelvan activas las propensiones videnciales y anticipatorias del individuo, especialmente si ya trae consigo una condición psíquica sensitiva. Pero debe considerar con detenimiento y seriedad la intrusión invasiva de las voces intrapsíquicas, de los complejos psíquicos, de los múltiples yo es, que son removidos en algunas personas de manera intensa al ingresar ellas a un período de creciente actividad intelectual. Lejos ha de estar el practicante de dejarse tentar por las insinuaciones de esas voces, identificándose a sí mismas como guías o maestros espirituales.

Cuando ello ocurre es preferible suspender la actividad intelectual y reforzar nuestra atención sobre la vida moral, examinando en qué medida la misma es una fuente de conflictos y oscuridad. Sólo la purificación moral permite la penetración y despojamiento mental. Sin un previo trabajo de refinamiento y correcto alineamiento de las fuerzas emocionales y psíquicas que canalizan las energías superiores, difícilmente el estudiante con propensión mediúmnica avanzará en su desarrollo. La mediumnidad inferior no es una forma de contacto áurico-mental y ningún Maestro espiritual de ninguna época la ha empleado ni estimulado.



ACTITUD ADECUADA DEL CONSUL TANTE

MÉTODO PARA SUPERAR LAS PROPENSIONES NEGATNAS RESPECTO A LA ENSEÑANZA SAPIENCIAL

Es imperioso, en razón de las múltiples dificultades y los obstáculos que surgen en el camino del estudiante, que situemos aquí este capítulo sobre los mismos y sobre cómo superarlos. La consulta es siempre una autoconsulta, como ya se explicó, de modo que los bloqueos e incrustaciones psíquicas, los complejos y el desorden moral se reflejan grandemente en la vida del individuo trayendo mayor confusión y desorden y alejándolo de la correcta comprensión del libro sapiencial y de la existencia como un todo. En primer lugar debe disolverse toda sospecha moral de haber tocado un material de tipo prohibido o maléfico, una fruslería, un retruécano inútil, así como de estar tratando con un mero manual de adivinación profesional sin ningún rigor moral y espiritual.

Ambas posiciones del pensamiento mágico: la no receptiva y la puramente receptiva, son indeseables. El estudiante del Libro de los Cambios debe conocer antes de seguir adelante que con esto no se puede jugar. Precisamente, el manejo negligente del oráculo trae como resultado las respuestas inconexas y que no parecen tener relación circunstancial con la consulta. De modo que otra actitud a eliminar de nuestra acción con el oráculo es la recurrencia viciosa y dependiente del mismo oráculo rechaza la creación de un lazo de dependencia, transformando relación entre el consultante y el Libro en algo fortuito y caprichoso. Sigue leyendo...

Debido a esta vitalidad moral del Libro, del egrégor espiritual del Libro, es que los adivinos chinos sintetizaron en libros de adivinación secular paralelos los hallazgos que hicieran en el propio I Ching. De esta forma preservaron indemne el carácter sapiencial y de revelación de la obra y a través de herramientas particulares de adivinación evitaron sumergirse en los oscuros dominios de la mente escondida, sin puntos de apoyo y sustentación de los cuales extraer referencias e información en conformidad con las aparentes circunstancias del consultante. De modo general, aunque sin la pretensión de sentar autoridad alguna sobre la materia, no se estimula el uso del Libro para la adivinación profesional, sino el de los sucedáneos producidos a partir de él, como el I Shu Ching y otros que comienzan a ser traducidos y divulgados en Occidente.

El Libro tiene un inmenso valor como obra espejo de la mente escondida y hasta del mismo del consultante, por lo cual la manipulación negligente hecha por individuos que no observen las prescripciones morales que consignan Confucio y los sabios del oráculo, puede resultar desastrosa y alejar al adivino y a su cliente del correcto camino.

Por otra parte, el sistema de códigos que sigue la tradición oracular china se sostiene en dos fundadores de filosofías religiosas fundamentales, el confucianismo y el taoísmo, de allí la necesaria observancia de un moderado rigor existencial como base de apoyo para éste como para cualquier otro estudio que nos permita superamos y comprender más cabalmente nuestra propia vida y la vida del mundo. Cuando el estudiante o el erudito no prestan atención a las demandas internas de orden, proporcionalidad, ritmo y belleza en su vida, a las que continuamente apela su alma, se suelen obtener intelectuales presuntuosos o manipuladores profesionales ufanos de su pretendida versación en los resortes ocultos de las vidas de personas.

Precisamente, este aspecto de inmensa importancia, el aspecto ético y moral que subyace a toda la obra, debe ser situado en primer plano.No de otro modo la Sabiduría del Orden Supremo se infunde en la mente y el corazón del estudiante, fundamentalmente por el hecho de que éste se esté volviendo un practicante de la Sabiduría activamente y no un mero teórico. Esta tentación, la de llevar una doble vida con esta como con cualquier otra obra sapiencial o visión espiritual de la vida, resulta a la larga en un desastre existencial, en la decadencia moral más grande y en el auto-abandono o desviación completa y siniestra de la conducta. Saber que no se puede llegar más allá todavía, que no estamos dispuestos a ordenar completamente nuestras vidas con el Orden Espiritual, es esencial para detenerse a tiempo y evitar los desastres y desórdenes colaterales que toda manipulación egoísta y caprichosa de estas herramientas producen inevitablemente.

En términos generales, debido a estos desórdenes (confusión mental, ambiciones inadecuadas, negligencia o dependencia del oráculo), se puede sugerir que éste responde, al menos, de tres maneras.
Cuando el consultante consulta sin meditar suficientemente la pregunta, la respuesta suele estar dirigida a otorgar un consejo o recomendación respecto a la condición moral y mental de nebulosa y vaguedad de la que debiera resurgir provisto de decisiones y acciones ennoblecedores, rectificando cabalmente su fuerte condición depresiva o de dependencia. Presenta una instantánea de la situación del consultante, sorprendiéndolo con la auto-revelación de las subterráneas corrientes de confusión y desorden que lo llevan de las narices por la vida.

Cuando el consultante está lleno de ambición por conocer o recibir una respuesta prefijada y realiza la consulta desde un nivel de deseos sublimado por una formulación verbal que encubre el afán irrefrenable de conseguir su objetivo, el oráculo suele darle la buena noticia de que es inminente su éxito. Esto no es más que lo que el propio yo psicológico se dice a sí mismo, auto referencialmente, a través del oráculo, satisfaciendo las momentáneas necesidades emocionales a colmar. Es una especie de respuesta golosina, apta para mentes infantiles esclavas de sus deseos y caprichos, que satisface sólo coyunturalmente la necesidad y el deseo con una golosina, pero que no responde en el tiempo (en las circunstancias de la vida) sino en el espacio (en la condición ansiosa y demandante de la mente del consultante ).

Cuando el consultante lleva una vida razonablemente ética y es serie en la consideración de las oportunidades en que debe consultar al oráculo estando habilitado para definir una pregunta cabal en su mente, el oráculo le responde con autoridad y anticipa los eventos y circunstancias que se desplegarán en el tiempo, gracias a la gran espacialidad interior de quien consulta.

En todos los casos el oráculo vuelve patentes y manifiestas las configuraciones que se encuentran cargando la mente subconsciente. De este modo, cuando en la consulta, previo a la definición de la pregunta, no se libera la mente de compulsiones, vaciándola y dejándola receptiva, las propias compulsiones y fantasías de la mente subconsciente, el torrente de imágenes, deseos y proyecciones psicológicas, se hace manifiesto anegando el plano de la consulta, filtrando la luz que pueda provenir de la fuente del entendimiento interior, distorsionándola y afectándola. Uno de los eventos más corrientes en la auto-consulta realizada bajo estas condiciones de programación parasitaria subconsciente, es que el propio consultante colorea las respuestas con la maraña emocional y mental que lo domina, perdiéndose en un laberinto de dudas y confusión.

Esto nos lleva al tópico de una doctrina moral de la consulta. La misma surge de la experiencia directa de generaciones de investigadores, y aunque no suele ser consignada ni presentada formalmente por los mismos, el propio Carl G.Jung intuyó esta modulación viva del oráculo, ya que la identificó con la misma modulación viva de la vida psíquica, pudiendo tener la superficialidad o la profundidad de cualquier individuo humano.

Pero además, por tratarse de un libro de sentencias y consejos morales con una estructura oracular, la condición moral de la vida del consultante constituye un factor esencial para la penetración y encuentro con el alma del Libro.



¿A QUIÉN SE CONSULTA?

En Esoterismo se enseña que todas las creaciones humanas, ya sean objetos o documentos, por haber sido proyectados por la mente y animados por los deseos y sentimientos de distintas personas, poseen su contraparte sutil, su forma energética o, como se los designaba arcaicamente, su deva artificial. Este egrégor debe su belleza y esplendor, su vitalidad y dinamismo a la misma naturaleza que le es inherente.

En el caso de la forma energética del Libro de los Cambios, al haber sido evocado de los planos ideales e informes por sabios e iniciados en la Ciencia Perenne, y al haber permanecido como eje intelectual de una cultura milenaria, sirve modernamente y cada vez con mayor intensidad de objeto de estudio y reflexión para individuos de todas las naciones.

Asimismo cuenta con una esplendidez y textura únicas, una vitalidad y una modulación en su conformación y desenvolvimiento que, viniéndole de los orígenes iniciáticos, cobra brillo y adquiere permanentemente una más rica y renovada investidura, a partir de los instantáneos hallazgos y el entendimiento cada vez más universalizado del texto. Sigue leyendo...

En esta inteligencia que despierta a partir del Libro, se moviliza la energía que está detrás de la consciencia y que sigue al pensamiento inspirado, desencadenando, por ejemplo, la resonancia planetaria que actualmente tiene, así como la lenta pero segura dilución del velo de misterio que sobre la obra se tejió antaño. Si bien las fuerzas que han hecho de esta forma energética algo único subyacen en la percepción revelatoria inicial alcanzada por iniciados en la Ciencia Espiritual, el hecho de que en la actualidad se haya perdido el canon de las proporciones y mensuras celestes-terrestres, permite anticipar que, una vez recuperado por más y más individuos de la actual Humanidad, su desarrollo terminará por diluir la forma al extremo de permear la mente colectiva en todos los niveles.

Todo ello a partir de un futuro pero inevitable acto colectivo que implique la comprensión intuitiva de las leyes que regulan la mente y las relaciones humanas y fundamentalmente al ponerse en práctica correctos vínculos grupales y con la Naturaleza. El fin último de una forma energética sutil no es su total cristalización sino su completa dilución, y ello ocurre cuando se le retira la atención debido a la decadencia, anacronismo o descronicidad. Llamamos "descronicidad" a lo contrario a la sincronicidad, el punto final de la coincidencia significativa que abre el ojo de la mente colectiva a nuevas irrupciones desde lo interno de formas ejemplares o paradigmáticas.

Esta dilución de la forma energética también ocurre cuando la atención puesta sobre sus bases ideales se refuerza multiplicádamente, al extremo de disolverla. Es un axioma de la psicología esotérica que la fuerza constante y vigorosa de la atención desnuda la mente, ya personal como colectiva, de todas las formas que se hallan enquistadas en ella desde los tiempos más remotos.

Como se dijo, los arquetipos celestes que fueron contemplados por los sabios de la antigüedad subyacen, tienen sus raíces en las regiones idea- les sin forma, e ingresan al plano de la manifestación como la luz de un prisma, a través del centro reflector situado en los niveles atómicos del plano emocional. En otras palabras, lo que es una realidad quintaesencial y no ética e informe, ha de tener un punto de encaje desde el cual servir de prototipo vital para el documento físico terrestre. Precisamente este punto de encaje o núcleo del prisma de irradiación hada la esfera material se halla situado en los niveles energéticos más elevados y sutiles del plano emocional, allí donde la actividad descendente de las fuerzas del intelecto y la actividad ascendente de la sensibilidad moral más exquisita se aúnan e integran.

Las construcciones energéticas del plano sutil suelen gravitar grandemente en la conciencia relativa del hombre encarnado y así los sistemas de creencias, especialmente los religiosos y sociales, poseen una forma energética de alta densidad emocional que crea un espejismo colectivo gigantesco en el planeta, creando idealismos fanáticos e infatuación y provocando una creciente ceguera espiritual. Del mismo modo, el egrégor del Libro de los Cambios debe ser alcanzado en las regiones ideales por la meditación reflexiva iluminada por la intuición. Esta meditación se hace imprescindible, para que pierda gravitación el mal uso adivinatorio del Tratado, que contamina la proyección de su forma sutil al extremo de inclinar la mente colectiva a un uso especulativo y adivinatorio por encima del mayormente deseable: como libro sapiencial y revelador de las leyes morales que interactúan en nuestro plano de manifestación.

Cuando se consulta al Libro se pone de manifiesto la existencia de una única Mente Universal de la que todas las mentes particulares son surgentes y afluentes. En la concepción de la psicología esotérica, en cada mente personal están las simientes de las ideas y poderes universales, de modo que, también en el caso de los libros sapienciales, el entrar en sintonía o contacto meditativo con la fuente espiritual de la enseñanza, hace que se despliegue en el interior de la mente la luz y la vitalidad de las ideas esenciales que están en potencia en su interior. El Libro es el sí mismo, la mismidad del consultante, el nivel más profundo que su mente racional puede alcanzar, el campo de fuerzas mentales integradas que se vierten a través de cada mente individual.

Es, en consecuencia, un mapa vivo de las modulaciones del alma individual, del plano de gestación de las actividades que el alma encarnada realiza en su peregrinaje terrestre. Constituye la superestructura mental básica de los hechos de la vida, encontrada y graficada por una civilización arcaica en signos, símbolos, módulos y períodos rítmicos. Fue encontrada en la contemplación del cielo interior, de las simientes e ideas y poderes del alma, una con todas las almas, en el acto de la contemplación meditativa. Las ideas del alma son en nuestro plano las leyes universales, naturales y éticas, y sus poderes se transforman entre nosotros en las virtudes' morales y civiles, tal cual son expresadas, por ejemplo, en el Libro de los Cambios o en cualquier otro libro sapiencial.

De modo que al formular la consulta me la hago a mí mismo. Lo importante es adoptar la actitud mental y emocional correcta para que el nivel alcanzado en la profundidad del planteo y su definición sea el más elevado.
En síntesis, se trata de un método estructural para alcanzar un más amplio auto-conocimiento, el cual no sustituye la práctica de la observación sobre uno mismo y en sus relaciones, sino que la potencia.



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