¿Que son las Flores de Bach?
Oriundas de la región de Gales en Gran Bretaña, las Flores
de Bach son 38 esencias naturales extraídas de las flores
silvestres, están esencias poseen propiedades curativas.
Fueron descubiertas por el Dr. Edward Bach entre los años 192ó a 1934
y su eficacia está comprobada en el tratamiento de alteraciones
y desórdenes de la personalidad, especialmente. De ahí su uso
difundido en la Terapia de las Emociones.
Contrario a lo que se podría pensar, las Flores o remedios de
Bach no utilizan la materia física de las plantas sino la
energía esencial contenida en las flores. Dicha energía sanadora
se extrae por medio de un procedimiento alquímico, en el que
intervienen el agua y la luz solar, para luego ser almacenada
en un líquido que actúa de conservante. Con la sustancia
resultante, se lleva a cabo el tratamiento adecuado, pero eso
sí, actuando sobre las causas psicológicas de la enfermedad y
no sobre los problemas físicos o sintomatológicos propiamente dichos;
como lo hace la medicina tradicional.
De esta manera, el hallazgo del Dr. Bach representa un enfoque
revolucionario en la historia de la medicina, teniendo en
cuenta que fundamenta su práctica profesional en una nueva
filosofía que consiste en tratar al paciente y no a la enfermedad.
Esto significa que sea cual sea la afección que padezcamos,
llámese asma, fiebre, ciática, migrañas o incluso, algunas cardiopatías,
podemos erradicar la causa primera que genera esta enfermedad,
si somos capaces de determinar y de contrarrestar el desequilibrio
que se encuentra en nuestra psique. Y para demostrar la existencia
de esta comunicación entre cuerpo y alma, podríamos proponer
hipotéticamente el caso de dos personas sin ningún tipo de
relación entre sí, que sufren las consecuencias de un fuerte
shock tras la muerte súbita de un ser querido o causado por
la quiebra económica del negocio familiar, por poner un ejemplo.
Ambas personas manifestarán reacciones físicas muy diferentes
por las cuales serán atendidas de distinta forma en el contexto
de la medicina convencional. Pero si tratáramos el estado
psicológico de ambas personas, advertiríamos claramente que
ambas están sufriendo las consecuencias de un shock postraumático,
y aunque las manifestaciones físicas sean diferentes en cada caso,
lo ideal según el método del Dr. Bach sería la administración
de Star of Bethlehem (leche de gallina) que es el remedio para
todo tipo de desgracias súbitas, shocks, trastornos y accidentes.
Contrarrestados los efectos del shock, los problemas físicos desaparecerán.
En realidad, lo que este médico galés descubrió, es que el
origen de muchas de nuestras enfermedades se encuentra en
nosotros mismos, en nuestro vasto mundo interior y que por
lo tanto, no son casuales sino producto de lo que sentimos,
pensamos y de la forma cómo actuamos.
En consecuencia, si trabajamos a conciencia y con todas las fuerzas de
las que disponemos por el esclarecedor propósito del
auto-conocimiento que nos permita reconocer nuestros
errores, y nos apoyamos en las bondades curativas de
la naturaleza, seremos capaces de sanarnos nosotros mismos.
¿Es una terapia fiable?
La respuesta es un sí rotundo y definitivo.
La terapia floral del Dr. Bach se aplica desde
hace más de ó0 años con resultados ampliamente
demostrados cientos de miles de personas de todo el mundo.
Aunque existen enfermedades que no pueden ser contrarrestadas
por esta forma de medicina, al igual que hay ciertos malestares
y conflictos que se ajustan más a otros tipos de tratamiento,
las flores de Bach pueden atender de manera efectiva casi
todos los trastornos físicos y psicológicos.
Todo esto sin mencionar que son remedios que se caracterizan por la
existencia de unas pautas que para el Dr. Bach eran
imprescindibles, y que hoy por hoy ofrecen unas ventajas
inigualables que hacen que funcionen muy bien en personas
de edad avanzada, niños, incluso bebés recién nacidos,
y sean totalmente compatibles con cualquier tratamiento o
terapia, ya sea tradicional, alternativa o alopática.
Las flores de Bach se caracterizan porque aportan remedios que:
. No son agresivos
. Su efecto es amable y seguro
. Producen la curación del cuerpo y de la mente . No causan dolor
Además de que se reconoce una gran experiencia en su uso,
existen también numerosas publicaciones que avalan su
resultado. De hecho, en 1983 la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud)
publicó un estudio dirigido a las administraciones
sanitarias de sus estados miembros, recomendando
explícitamente la terapia de Bach medicine
traditionelle et couvertere des soins de santé»). OMS. Geneve. 1983).
La historia del Dr. Bach
Nacido en Montseley, cerca de Birmingham en septiembre
de 188ó, Edward Bach se convirtió en un médico afamado
y reconocido gracias a su impecable ejercicio de la profesión.
Sin embargo, fue su profundo amor a la naturaleza unido con su
incansable vocación de servicio hacia los demás, las
características que más influyeron en su labor, hasta
el punto de concederle una energía y una capacidad tales
que le salvaron la vida en 1917 tras el padecimiento de
una grave enfermedad de difícil definición, según sus biógrafos.
La búsqueda de solución a sus males le llevó al descubrimiento
de los remedios florales hacia los años treinta.
Para muchos, la trayectoria científica de Edward Bach
roza, por mucho, la genialidad. Desde que obtuvo el
título de medicina otorgado por la Facultad de la
Universidad de Birmingham, Edward Bach no dio tregua
en su carrera por cumplir su sueño de curar a las personas.
Para ello trabajó incansablemente en diversos hospitales y
en su consultorio particular de la calle Harley y continuó
estudiando e investigando sin parar. Además de medicina,
el Dr. Bach cursó estudios de salud pública, bacteriología y
homeopatía e hizo importantes descubrimientos previos al de
los remedios florales. Concretamente una vacuna que se
inyectaba en el caudal sanguíneo de los pacientes con
resultados espectaculares; otra contra la "influenza"
que salvó la vida a miles de soldados durante la
Primera Guerra Mundial. También son conocidas sus
famosas vacunas orales contra distintos virus y afecciones.
Pero a pesar de todos sus logros y de los importantes cargos
que ocupó, Edward Bach seguía pensando que los resultados
obtenidos eran insuficientes y que aún no habla logrado
aliviar del todo las dolencias y el sufrimiento de tantos
seres humanos.
Por otro lado, había podido establecer, mediante la observación
de los individuos que le rodeaban en distintas circunstancias,
que todas las personas reaccionaban de una manera distinta ante
las mismas enfermedades y que estas variaciones, en el tiempo y
el modo de recuperación, tenían relación con los rasgos
del carácter. O dicho de otro modo, que lo importante eran
los síntomas mentales y psicológicos.
En 1928, Bach decide finalmente viajar a Gales para buscar
en la naturaleza que tanto amaba los remedios procedentes
de los árboles y las plantas para aliviar los estados emocionales
que le aquejaban, pues intuía que encontraría unas condiciones
de vibración muy similares a las halladas en sus vacunas.
Y fue así, como encontró la impatiens y el mímulo,
cerca de la ladera de una montaña y poco tiempo después
halló la clematis, y los tres fueron acordes con su miedo,
su prisa y sus sueños.
Dos años más tarde publica su trabajo El mundo homeopático y
algunos nuevos remedios y su utilización. Es entonces cuando
resuelve, a sus 42 años radicarse definitivamente en los
campos de Gales para dedicarse por completo a la búsqueda
de lo que luego conoceríamos como los 38 remedios florales.
Con su mentalidad y formación científica, Bach estudió las
especies vegetales del entorno, observando su momento de
floración, número de pétalos, terreno en el que crecían,
colores, semillas y raíces. Comprobó que las flores son
las partes de la planta con mayor energía vibracional,
pues es precisamente en la corola, donde están contenidos
los principios de mayor potencial curativo.
Pero más allá de sus capacidades intelectuales, fue su enorme
sensibilidad lo que le permitió al Dr. Bach sentir las propiedades de
los remedios con sólo acercárselos a los labios. Gracias
a esta cualidad, pudo comprobar la efectividad de la vibración
de las flores en su propia carne y psique, y confiar
plenamente en los resultados obtenidos. Según sus
estados anímicos, poco a poco fue encontrando las
flores que curaban la desconfianza, el exceso de
preocupación, el pánico, la duda, los celos, la
inseguridad, los enfados, la intolerancia, el afán,
las depresiones sin causa aparente, etc.
"Un polvillo dorado que salía de sus manos y curaba
a la gente". Este había sido el sueño más repetido de
Edward Bach desde su infancia, el que se convirtió en
el propósito de toda su vida y que tras haber encontrado
los treinta y ocho remedios vibracionales, hace realidad de
un modo milagroso. Con la certeza de haber cumplido su misión,
el Dr. Bach murió en noviembre de 1930.