
Tres rayas que desde la raíz del dedo ascienden hasta la primera falange indican espíritu inclinado hacia metas quiméricas (fig. 31).

Una sola raya significa inteligencia realizadora en las ciencias (fig. 32).

Una raya que parte del monte de Mercurio en forma ligeramente oblicua hacia el lado de la percusión y luego asciende directamente hasta la segunda falange indica prosperidad (fig. 33).

Si la raya parte al bies, pero desde el lado del monte de Apolo, indica tendencia al hurto (fig. 34).

Si sobre la tercera falange se encuentra un círculo o un semicírculo, el individuo está inclinado al hurto, pero se abstiene de cometerlo (fig. 35).

La tendencia al hurto está indicada también por una cruz sobre la tercera falange (fig. 36) o sobre la primera falange (fig. 37).

Rayas sinuosas sobre la primera falange indican amenaza de ahogamiento (fig. 38).

Una raya que ascienda por la tercera falange, ramificándose: sentido práctico, aptitud para el comercio (figura 39).

Rayitas sobre la primera falange significan salud delicada; deben encontrar confirmación en la línea de la vida, como está indicado en la figura 40.
Una sola raya corta y vertical repetida sobre las articulaciones de todos los dedos: muerte imprevista.

Generalmente, en la parte alta de la primera falange sólo algunas veces se encuentran signos. Si hay incisa una cruz, es mal presagio, pero si encuentra dibujada claramente una estrella, es un signo muy feliz. Indica también mucha espiritualidad en el individuo (fig. 41).
Hemos así constatado cómo el aspecto general y particular de los dedos es ya significativo respecto a la interpretación del carácter y de la personalidad del individuo. Parece superfluo subrayar que las proporciones a las que nos hemos referido deben ser siempre consideradas en relación con las dimensiones de la mano a la que pertenecen.