Es una forma intermedia; sus dedos tienen características que pertenecen a todos los distintos tipos o a algunos de ellos (fig. 8). Revela versatilidad de ingenio pero indecisión para realizar las propias ideas, los propios proyectos, y mucha inquietud. Naturalmente, otros indicios, como la forma y las rayas de la mano, pueden modificar las consecuencias de estas características y permitir a tales sujetos reunir los arrebatos de la fantasía con los cálculos del sentido común, cosa que a veces crea al genio.
Ha sido constatado (Desbarrolles) que el gran poeta y diputado Lamartine, el músico Auber y los pintores Delaroche y Meissonnier, así como otros personajes de talento, poseían precisamente la denominada mano mixta.
De los estudios de Desbarrolles podríamos destacar de modo particular la "mano del placer", que es otro tipo de mano que pertenece particularmente a las mujeres y revela de inmediato una viva tendencia a los placeres sensuales.
Es una mano bella, suave, con hoyuelos, con la palma fuerte y carnosa y con la raíz del pulgar, es decir el monte de Venus, muy desarrollada. Generalmente el pulgar es muy corto y demuestra que la voluntad actúa muy poco; los otros dedos son largos, finos y puntiagudos e indican impresionabilidad y facilidad para caer en el error. Si se observa la tercera falange de estos dedos, se descubre que los apetitos materiales prevalecen y que el instinto del amor sexual es muy vivo, habida cuenta de la medida que asume en este tipo de mano la raíz del dedo pulgar.
Los fenómenos de la piel están en constante relación con el cerebro; desde luego las enfermedades tienen siempre una señalización cerebral, como se afirma en medicina; por lo tanto, si estas manos son particularmente blancas y parecen insensibles al calor y al frío, revelan también una causa espiritual y, desde luego, quien las posee tiene un temperamento egoísta, insensible a los sentimientos de piedad y de caridad, y es incapaz de verdadero afecto.
Si este tipo de mujer posee en buena dosis voluntad y lógica, resulta peligrosa porque atrae, fascina y es difícil salvarse de su poder.